Incidencia del ozono sobre las cardiopatías

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Relacionan los paros cardiacos con el nivel de ozono ambietal

 

Las personas con enfermedades cardiocirculatorias deberían cuidarse más cuando aumentan los niveles de ozono en el aire que respiran.

Los paros cardíacos son más comunes cuando los niveles de contaminación del aire, en especial las partículas similares al hollín y el ozono, aumentan en los días u horas previas. 

Cada año, cientos de miles de personas sufren un paro cardíaco fuera de un hospital y menos del 10 por ciento logran sobrevivir hasta el alta hospitalaria.

El paro cardiaco puede ocurrir por trastornos eléctricos del músculo cardíaco, un traumatismo súbito o una enfermedad crónica.

El estudio que ha realizado el equipo de la Drª Katherine Ensor comparando la información procedente de una base de datos de paros cardíacos extrahospitalarios con otra que registraba la calidad del aire, entre los años 2004 y 2011, observó que en los más de 11.000 paros cardíacos estudiados, en los que no se apreciaba un factor desencadenante obvio, existía una tendencia levemente ascendente cuando los niveles de ozono superaban los valores usuales. 

 

 

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El riesgo de sufrir un paro cardíaco aumentó un 4,4 por ciento por cada 0,020 ppm de ozono sobre el nivel promedio dentro de las tres horas previas.

Una diferencia de 0,020 ppm en el nivel de ozono sería significativa. La gente comenzaría a percibir que el aire está más denso.

Los niveles de ozono en verano oscilan habitualmente entre 0,050 y 0,060 ppm en EE.UU. Pero la función pulmonar en las personas sanas empieza a debilitarse con 0,070 ppm, un valor que está dentro de la Norma Nacional de Calidad del Aire Ambiente de Estados Unidos.

El equipo observó también que el riesgo de sufrir un paro cardíaco crecía de la misma manera cuando aumentaban los niveles de partículas finas en el aire.

Por cada 6 mcg más de partículas finas por m3 de aire los dos días previos, los paros cardíacos aumentaban un 4,6 por ciento.

En un estudio del 2010 de la Ciudad de Nueva York se había detectado un efecto similar de la materia particulada: por cada 10 mcg/m3 más de partículas finas en el aire, los paros cardíacos aumentaban entre un 4 y 10 por ciento.

La Agencia de Protección Ambiental de EE.UU. (EPA) establece que un nivel seguro de partículas finas en el aire no debe superar los 35 mcg/m3.

 

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Dado que son muchos los factores de riesgo del paro cardíaco, una nueva asociación con el ozono sería muy importante para las personas con enfermedades crónicas que viven en zonas urbanas.

Las enfermedades más comunes que aumentan el riesgo de tener un paro cardíaco están "los stents, el infarto, el bypass coronario y los tradicionales, hipertensión, colesterol elevado, asma, enfisema, tabaquismo y antecedentes familiares o genéticos.

Todavía es muy pronto para realizar recomendaciones, pero dijo que el objetivo de la investigación es orientar a las autoridades en el uso de los sistemas de alarma más avanzados para alertar a los médicos que tratan enfermos de alto riesgo y ampliar el alcance de los pronósticos de ozono a la población.

Los días con altos niveles de ozono, o materia particulada, deben de ser comunicados a la población en riesgo para que no se exponga al aire libre. De esta forma, las personas que saben que padecen problemas cardíacos sabrán que lo mejor es que no salgan de casa. Con este proposito en españa esta en desarrollo el Plan Aire.