Bacterias intestinales y SNC

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Modulando los gérmenes en el intestino es posible

tratar algunos desórdenes del sistema nervioso central

 

En el comportamiento de las personas influye la microbiota del intestino, es decir, el conjunto de especies bacterianas y otros microorganismos que habitan en este órgano. Y es que las sustancias que producen esas bacterias pueden llegar al cerebro y modular nuestras acciones.

Estudios recientes indican que la microbiota contribuye a regular la ansiedad, el humor, la cognición o el dolor. En esta línea, los especialistas sugieren que la modulación de la microbiota podría constituir una nueva estrategia terapéutica para el tratamiento de algunos desórdenes del sistema nervioso central.

Además, también se ha demostrado su papel en la depresión y otras entidades nosológicas.

 

Así, por ejemplo: Los niveles de serotonina, conocida como la "hormona de la felicidad", están reguladas por la cantidad de bacterias en el intestino temprano en la vida.

La serotonina, molécula natural, es la principal implicada en la regulación del estado de ánimo y emocional, disminuyendo en momentos de estrés, ansiedad y depresión. Además, los medicamentos antidepresivos, en general, tienen como objetivo aumentar los niveles de serotonina en el cerebro.

Un reciente estudio realizado por científicos del University College de Cork, Irlanda, demuestra que la función normal del cerebro adulto depende de la presencia de los microbios intestinales "normales" durante el desarrollo.

 

Vias inmunomodulacion

 

Así, los científicos mantuvieron libres de gérmenes el intestino de unos ratones control durante los primeros meses de vida y cuando volvieron a colonizar el intestino de estos ratones con las bacterias adecuadas, observaron que muchos de los cambios en el sistema nervioso central, especialmente los relacionados con la serotonina, no pudieron ser revertidos, lo que indica un efecto permanente de la flora intestinal en la función cerebral.

El estudio también destacó que la influencia de los gérmenes intestinales depende del sexo, pues los efectos fueron más pronunciados en ratas macho.

Los resultados de estos estudios destacan el importante papel que juegan las bacterias intestinales en la comunicación entre el intestino y el cerebro, también conocido como el "eje intestino-cerebral", lo que permite desarrollar estrategias originales para el tratamiento con microbios de los trastornos mentales.

Este eje se demuestra esencial para mantener la salud normal pues es capaz de afectar el cerebro y el comportamiento.

En consecuencia, se define al psicobiótico como un organismo vivo que, cuando se ingiere en cantidades adecuadas, produce un beneficio en la salud de los enfermos que sufren enfermedades psiquiátricas. Los psicobióticos son un tipo de probiótico, bacterias capaces de producir y suministrar sustancias neuroactivas tales como ácido gamma-aminobutírico y la serotonina, que actúan sobre el eje cerebro-intestino.

Los efectos pueden ser mediados a través del nervio vago, la médula espinal o los sistemas neuroendocrinos. Hasta el momento, psicobióticos se han estudiado más extensamente en el ámbito de la psiquiátrica de enlace en enfermos con síndrome del intestino irritable, donde se han comunicado beneficios positivos con varios microorganismos, incluyendo Bifidobacterium
infantis.

En conclusión, se está demostrando con mucha evidencia los beneficios en el alivio de los síntomas de la depresión y en el síndrome de fatiga crónica con el empleo de probióticos. Estos beneficios pueden estar relacionados con las acciones antiinflamatorias de ciertos psicobióticos y la capacidad que demuestran en reducir la actividad del eje hipotalámico-hipofisario-adrenal, así como también liberando neurotransmisores y neuromoduladores.