Meditación y Salud

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La meditación reduce los síntomas depresivos en jovenes.

 

La clave del bien estar físico y mental reside en el equilibrio emocional. Sentimientos negativos como la rabia, la indignación, la tristeza, o incluso los estados depresivos acaban por dominar la mente e incapacitarla para encontrar las soluciones a los problemas que cada día se van planteando.

Un grupo de investigación de la Universidad Católica de Leuven, en Bélgica, ha realizado un estudio enseñando a 408 estudiantes de secundaria, con edades comprendidas entre los 13 y los 20 años, a meditar siguiendo una técnica específica: el mindfulness.

Los estudiantes fueron divididos en un grupo de prueba y otro de control. El grupo de prueba siguió en clase un programa de entrenamiento en mindfulness, que consistió en la instrucción en ejercicios de respiración consciente y análisis del cuerpo; en el intercambio de experiencias relacionadas con estos ejercicios; en actividades de reflexión en grupo y de puesta en común de historias inspiradoras; y en educación sobre estrés, depresión y autocuidado.

El grupo de control, por su parte, no recibió ningún entrenamiento. Antes del estudio, ambos grupos completaron un cuestionario diseñado para detectar síntomas de depresión, estrés y ansiedad en todos los participantes.

Ambos grupos cumplimentaron el cuestionario de nuevo justo después del entrenamiento, y también seis meses después de que este acabara. El resultado fue una reducción de los síntomas de depresión, ansiedad y estrés en los jóvenes, tanto de manera inmediata como seis meses después del desarrollo del programa.

Antes del inicio del programa, el grupo de prueba y el grupo de control presentaron un porcentaje similar de estudiantes con síntomas de depresión (un 21% y un 24%, respectivamente).

Sin embargo, tras el entrenamiento en mindfulness, el porcentaje fue significativamente menor en el grupo de prueba: un 15% frente al 27% del grupo control.

Esta diferencia se mantuvo seis meses después del programa. Entonces, dichos síntomas aparecieron en el 16% de los individuos del grupo de prueba, y en un 31% de los participantes del grupo de control.

 

 

Además, los jóvenes que siguieron este sistema se mostraron menos propensos a desarrollar síntomas de depresión grave o mayor. Este estudio es el primero que examina los efectos del mindfulness sobre la depresión en una muestra de adolescentes en un entorno educativo.

Según los investigadores, estos resultados sugieren que la atención consciente puede propiciar una disminución de los síntomas asociados con la depresión y, por otra parte, proteger contra el desarrollo de dichos síntomas.

 

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En psicología, se denomina mindfulness (atención y conciencia plena) a la actitud de atención completa a la experiencia actual (emociones, pensamientos o sensaciones), sin juicio.

Vivir con plena atención trata de la vivencia del ser, más allá de cualquier adscripción a cualquier escuela filosófica, tradición religiosa o espiritual. Vivir la propia vida es una realidad de primera mano, única e intransferible. Y cuando se la observa de frente, atisbando su núcleo más profundo, lo que encontramos es la consciencia misma, que siempre estuvo ahí y que tiene reservado un tesoro inagotable de tranquilidad permanente.

Como práctica, es un método de meditación que implica una auto-regulación de la atención para centrarla en la experiencia inmediata y permitir así un incremento del reconocimiento de los eventos mentales del momento; y la adopción de una orientación particular hacia la experiencia individual, con una actitud de curiosidad, apertura y aceptación.

Esta técnica, que tiene su origen en la tradición budista y el resultado de la práctica permite la reducción de los síntomas de depresión, ansiedad y estrés en los jóvenes, tanto de manera inmediata como seis meses después del desarrollo del programa.

Se sabe que la depresión suele tener su origen en una espiral de sentimientos negativos y de preocupaciones. Por tanto, una vez que una persona aprende a reconocer más rápidamente estos sentimientos y pensamientos, puede intervenir antes de que la depresión le afecte en profundidad.

La técnica de mindfulness ya había sido ampliamente probada y aplicada en pacientes con depresión. Por ejemplo, en 2010, un estudio realizado por científicos del Centre for Addiction and Mental Health de Canadá con enfermos de depresión severa reveló que dicha técnica proporciona una protección contra la recaída en la depresión similar a los antidepresivos. 

En este estudio fueron analizadas personas diagnosticadas con depresión severa que habían sido tratadas con antidepresivos hasta que remitieron sus síntomas. Posteriormente y de manera aleatoria, algunas de estas personas fueron seleccionadas para dejar la medicación y recibir terapia cognitiva basada en mindfulness, otras para seguir medicándose; y otras para dejar la medicación y tomar en su lugar un placebo.

Después de 18 meses, las tasas de recaída en los enfermos que siguieron el programa de meditación fueron similares a las de los pacientes que siguieron tomando antidepresivos (un 30% en ambos casos). Los participantes en el estudio que tomaron el placebo presentaron una tasa mucho mayor de recaídas, el 70%.

Según los autores de la investigación, estos resultados demuestran que las personas que no toleran los tratamientos con antidepresivos duraderos pueden usar el mindfulness para evitar que vuelvan los síntomas de la depresión.

Sin embargo, esta es la primera vez que el método es analizado en un grupo de adolescentes en un entorno educativo, siguiendo un diseño de investigación aleatorizado y controlado.

 

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Dr. Miguel Quel Benedicto con el Profesor Dr. Vicente Simón en un seminario de Midfulness. 

Diversos estudios sobre meditación han demostrado que esta técnica puede ser beneficiosa para diversos aspectos de la salud, y no solo para contrarrestar la depresión. Uno de los más recientes, ha sido una investigación publicada a principios de este año, que demostró que el mindfulness resulta beneficioso para personas con enfermedades inflamatorias crónicas, como la artritis reumatoide, la enfermedad inflamatoria intestinal y el asma.

Por otra parte, una investigación de 2010 constató que los cambios psicológicos positivos que propicia la meditación potencian la salud celular del organismo. En la práctica los estudios sobre el efecto de la meditación en las cifras de tensión arterial demuestran, tanto en estudios ramdomizados, como en los estudiós meta-analíticos que la practica regular de la meditación permite reducir los niveles de estrés y mejorar la hipertensión de los jóvenes adultos. Por otro lado, las revisiones bibliograficas, meta-análisis, permiten constatar que la meditación puede ser un remedio efectivo contra el insomnio crónico.

Tambien se ha estudiado los beneficios que proporciona el mindfulness en grupos vulnerables, como son los enfermos de cáncer de pulmón, constatando una importante mejora en los parametros que definen los criterios de calidad de vida. Así mismo, en el cáncer de mama, diversas condiciones clínicas que deterioran notablemente la calidad de vida de estas enfermas, como es el insomnio, presentan una notable mejoría al igual que diversos síntomas relacionados con el estrés. 

Diversos grupos científicos han analizado asimismo el efecto de la meditación en el cerebro. En este sentido, se ha comprobado que las personas que meditan desarrollan más repliegues en la corteza cerebral, lo que hace que sus cerebros procesen la información más rápidamente que los cerebros de los individuos que no meditan; y que con solo media hora de meditación al día se pueden provocar cambios mensurables en regiones del cerebro relacionadas con la memoria, el sentido del yo, la empatía y el estrés. Todas estas razones hacen que tambien se haya propuesto la meditación como una herramienta útil para el tratamiento del autismo

Por último, se ha comprobado que la meditación puede mejorar las capacidades cognitivas, en tan sólo cuatro días de práctica. Las pruebas demostraron, en concreto, que los participantes que habían practicado la meditación durante cuatro días habían mejorado notablemente sus capacidades de procesamiento visual del espacio, su memoria de trabajo y sus funciones ejecutivas (conjunto de habilidades cognitivas que permiten la anticipación y el establecimiento de metas, la formación de planes y programas, el inicio de las actividades y operaciones mentales, la autorregulación de las tareas y la habilidad de llevarlas a cabo eficientemente).