Para adelgazar, por la mañana la luz del sol te habrá de alcanzar

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Para adelgazar, por la mañana, la luz del sol te debe dar

 

El hecho de seguir un ritmo de vigilia-sueño obedece a la obligación de dormir poco, con frecuencia. Ello ocasiona menor exposición a la luz brillante de la mañana, a la vez que se aumenta el tiempo de exposición a la luz vespertina.

El hecho no es baladí, pues diversos estudios sugieren que la manipulación de la duración del sueño y la exposición a la luz determina alteraciones en la función metabólica, el apetito y la grasa corporal en los seres humanos.

Si una persona no recibe la luz suficiente en el momento indicado del día, su reloj interno se puede desincronizar, algo que se sabe que altera el metabolismo y puede llevar al aumento del peso corporal.

Se sabe que la exposición a la luz de diferentes longitudes de onda durante dos horas por la mañana, inmediatamente después de despertar del sueño, 5 horas cada noche, altera los niveles de las hormonas de la saciedad, la leptina y la grelina, indicando que la exposición a la luz de la mañana influencia la grasa corporal (1) y el nivel de las hormonas responsables de regular el apetito (2).

 

Sin embargo, no se habían realizado estudios sobre la influencia del peso corporal de las personas durante los fotoperiodos referidos junto con el patrón de sueño, hasta el momento.

Se acaba de publicar un estudio (3) que defiende que el tiempo y el momento del día en el que nuestro cuerpo recibe la luz (tanto natural como artificial) influye de forma significativa sobre la masa corporal,  y que ni una dieta estricta ni el ejercicio programado, por si solos, nos van a proporcionar resultados satisfactorios.

Al parecer, la clave para mantener más equilibrado el peso reside en la luz. Los investigadores repararon, tras analizar la relación entre la exposición a la luz y el peso, que aquellas personas que pesan menos suelen recibir los rayos del sol durante la mañana, mientras que los que lo hacen por la tarde, tienen mayor masa corporal.  En consecuencia, recibir más luz durante el día se relaciona con un índice de masa corporal más bajo.

 

paseando al sol

 

No se trata únicamente de la cantidad de luz que recibes, es también en qué momento del día la recibes. En resumidas cuentas, aquellos que tomaban el sol a partir de las ocho de la mañana suelen pesar menos que aquellos que lo hacen por la tarde.

El mensaje principal es que debemos recibir más luz directa entre las ocho de la mañana y el mediodía.

De media, por cada hora que pasa de las ocho de la mañana, cuando las personas analizadas fueron expuestas a 500 lux, su masa corporal descendía en 1,28 unidades, es decir, entre 2,2 y 4,5 kilos. La edad media de los 54 participantes en el estudio fue de 30 años, y los investigadores tuvieron en cuenta otras posibles variables que pudiesen explicar la diferencia en los pesos de los analizados, como es el consumo de calorías, los hábitos de sueño o su nivel de actividad física.

Podemos decir que la exposición a la luz es un indicador independiente del índice de masa corporal, al mismo tiempo no se sabe a ciencia cierta por qué se da esta relación. Una posibilidad es que la clave se encuentre en la producción de melatonina, implicada en el metabolismo de la energía y en el control del peso, y que se regula a través de la luz que recibimos.

Cómo utilizar el descubrimiento en nuestro provecho.

Será durante la mañana el mejor momento del día para hacer ejercicio; Así, la lectura que realizará nuestro organismo por esta modificación en la intensidad de la luz repercutirá de manera positiva sobre el volumen de nuestro cuerpo.

No importa sólo la intensidad de la luz, sino también cuánto tiempo. Señalar que se trata de algo que se puede hacer tanto fuera de casa, dando paseos de entre 20 minutos y media hora cuando haga buen tiempo, siempre tomando precauciones para no quemarnos la piel y protegernos de los canceres cutáneos, como dentro de un espacio cerrado.

Las empresas y las personas que trabajen por las mañanas en espacios cerrados deberían empezar a plantearse la posibilidad de mejorar la iluminación de sus interiores, puesto que esto se puede traducir en una mejor salud para los trabajadores. Al respecto señalar que se puede aumentar la cantidad de luz en la oficina de 200 a 250 lux, o incluso, 500 si es de forma intermitente. De esa manera, estaremos enviando a nuestro cuerpo un mensaje semejante al que recibiría si se encontrara de día y en el exterior.