Dieta mediterranea, nueces y accidentes vasculares

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Suplementar la dieta mediterránea con nueces reduce las

complicaciones cardiovasculares y cerebrovasculares


La dieta mediterránea tradicional se caracteriza por un alto consumo de aceite de oliva virgen extra, legumbres, fruta, frutos secos, verduras y cereales; un consumo moderado de pescado y aves de corral; una baja ingesta de productos lácteos, carnes rojas, carnes procesadas, y dulces; el vino con moderación y siempre consumido en la comida.

Recordar que, normalmente, las legumbres se han empleado con mucha frecuencia para cocinar en la dieta mediterránea.Todos esos ricos potajes tan variados y propios de la cocina a lo largo y ancho de toda la geografía peninsular…, pero que con tanta frecuencia se olvidan lamentablemente en las referencias a la dieta mediterránea y en la cocina acual de las familias.

Así mismo, también el aceite de oliva virgen extra se ha visto desplazado por el refinado, carente de las propiedades cardiosaludables y antiinflamatorias del primero.

Ahora, los resultados del estudio PREDIMED (Prevención con Dieta Mediterránea) viene a poner en evidencia el papel cardioprotector tanto del aceite de oliva virgen extra como de los frutos secos. 

 

Así, seguir una dieta mediterránea tradicional suplementada con aceite de oliva virgen extra y frutos secos reduce en un 30% la incidencia de complicaciones cardiovasculares (muerte de causa cardiovascular, infarto de miocardio y accidente vascular cerebral).

 

dieta mediterranea y nueces

 

En el estudio multicéntrico, de 10 años de seguimiento, participaron 7.447 voluntarios de 55-80 años con un riesgo elevado de padecer enfermedades cardiovasculares pero que no las habían desarrollado en el momento de iniciar el estudio. 

Los participantes fueron asignados a tres dietas al azar: dos de ellas eran mediterráneas, una suplementada con aceite de oliva virgen extra y otra con frutos secos, y una tercera era una dieta convencional baja en todo tipo de grasas. 

Los datos obtenidos ponen de manifiesto el papel cardioprotector tanto del aceite de oliva virgen extra como de los frutos secos, cuyo consumo aumenta los niveles de ácido linolénico plasmático.

Concretamente, en el caso de las nueces, es muy significativo su efecto sobre el riesgo de ictus, reduciéndolo en un 49% en comparación con una dieta baja en grasas.