Necesidad de vitamina D en el embarazo

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La vitamina D es esencial durante el embarazo.


Se ha demostrado que la vitamina D tiene un impacto mucho más importante sobre el desarrollo tanto fetal como neonatal que la mera prevención del raquitismo.


Así, la vitamina D se relaciona con las futuras habilidades motoras y mentales del bebé. Es por ello que mantener los niveles plasmáticos adecuados de vitamina D en la madre resulta esencial para el futuro desarrollo cerebral del bebé.


Se sabe que la deficiencia de vitamina D durante el embarazo podría entorpecer el desarrollo cerebral de los hijos, obstaculizando sus futuras habilidades mentales y motoras.


Para concretar estas observaciones, un grupo de Investigación en España midió el nivel de vitamina D en la sangre en casi 2,000 mujeres que estaban en el primer o segundo trimestre del embarazo, y evaluaron las capacidades mentales y motoras de sus bebés más o menos a los 14 meses de edad.

 

 

Embarazo y luz

 


Los investigadores hallaron que los hijos de las madres con deficiencia de vitamina D puntuaron más bajo que aquellos cuyas madres tenían niveles adecuados de ésta vitamina.


En general, las puntuaciones más bajas en estas pruebas podrían conducir a unos coeficientes intelectuales (CI) más bajos en estos niños.


Si bien, las diferencias en las puntuaciones de desarrollo mental y psicomotor no parecen plantear una diferencia grave a nivel individual, pero podrían tener un impacto importante cuando se consideran poblaciones humanas más amplias.


Investigaciones anteriores han relacionado unos niveles insuficientes de vitamina D durante el embarazo con impedimentos del lenguaje en los niños a los 5 y 10 años de edad.


A pesar de estas conexiones, los expertos siguen debatiendo qué cantidad de vitamina D deben recibir las mujeres embarazadas. El Instituto de Medicina, un grupo independiente de EE. UU. que aconseja al público, recomienda que las mujeres embarazadas reciban 600 unidades internacionales (UI) al día de vitamina D, y no más de 4,000 UI al día.


Sin embargo, la Sociedad Endocrina (Endocrine Society) afirma que 600 UI no previenen la deficiencia, y que quizás se necesite un mínimo de 1,500 a 2,000 UI al día, porque las 600 UI diarias recomendadas oficialmente probablemente son adecuadas para fomentar una buena salud esquelética en los fetos, pero básicamente no hace nada en la prevención de otras enfermedades.

 

 

vitamina D en embarazo 6

 


Otros estudios han reportado que unos niveles prenatales bajos de vitamina D podrían debilitar el sistema inmunitario de un bebé y aumentar el riesgo de asma y otras afecciones respiratorias, así como de enfermedad cardiaca.


Es recomendable que las mujeres que están embarazadas, o que deseen quedar embarazadas, consuman 4,000 unidades de vitamina D al día. Las mujeres deben tomar suplementos con vitamina D y pasar de 10 a 15 minutos diarios tomando un baño de sol, para lograr obtener los niveles de las fracciones plasmáticas de la vitamina D, 25(OH)D3 y 1,25(OH)D3, suficientes. Obtener tantas UI a partir de alimentos ricos en vitamina D, como son los pescados grasos y la leche fortificada, por si mismos, puede resultar difícil.


En el estudio actual, realizado por la Drª Morales y sus colaboradores, midieron los niveles de vitamina D en 1,820 mujeres embarazadas que vivían en cuatro áreas de España. La mayoría estaba en el segundo trimestre. Los investigadores hallaron que 20 por ciento de las mujeres tenían deficiencia de vitamina D, y otro 32 por ciento tenían niveles insuficientes de la vitamina.


También hallaron que los bebés de las madres cuyos niveles prenatales de vitamina D eran deficientes puntuaron en promedio 2.6 puntos menos en una prueba mental y 2.3 puntos menos en una prueba psicomotora alrededor de los catorce meses de edad que los bebés de las mujeres cuyo nivel prenatal de vitamina D resultaba adecuado.


Las diferencias entre los cuatro y cinco puntos en estas pruebas neuropsicológicas podrían reducir el número de niños con una inteligencia superior a la promedio (unas puntuaciones de CI por encima de los 110 puntos) en más de 50 por ciento.


Los autores tomaron en cuenta otros factores que podrían influir sobre el desarrollo mental y motor de los bebés, como el peso al nacer, la edad materna, la clase social y el nivel educativo de la madre, y si la madre bebía alcohol o fumaba durante el embarazo.


Si bien el estudio ha encontrado un vínculo entre la deficiencia de vitamina D durante el embarazo y el desarrollo cerebral de los bebés, no ha demostrado la existencia de una relación causal.


Para obtener una mejor idea de qué significan estas diferencias en las puntuaciones del desarrollo, los autores deberán de volver a evaluar a estos niños cuando tengan 7 u 8 años y hayan comenzado a aprender a leer y escribir.


Este estudio tampoco aborda la dieta de los bebés. Aunque la vitamina D se halla tanto en la leche materna como en la fórmula maternizada, el colesterol y el aminoácido taurina solo se encuentran en la leche materna, y también afectan el desarrollo del cerebro tras el nacimiento. Por esto es aconsejable que las mujeres embarazadas acudan a una consulta dietética durante el primer trimestre, en la que se considere la suplementación con vitamina D.


La vitamina D podría tener beneficios adicionales para las futuras madres. Otras investigaciones han hallado que las mujeres embarazadas que toman vitamina D podrían reducir su riesgo de diabetes e hipertensión relacionadas con el embarazo.


Por otra parte, los estudios que han sugerido que los niveles altos de vitamina D podían ocasionar defectos congénitos han demostrado ser falsos.

Las mujeres pueden recibir hasta 50,000 UI al día antes de preocuparse por consumir demasiada vitamina D. El exceso de ésta vitamina puede ocasionar aumentos súbitos de los niveles sanguíneos de calcio, lo que a su vez puede ocasionar daño renal y nervioso, además producir arritmia cardiaca.