Microbiota y Enfermedad Inflamatoria Intestinal

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En 14 años la enfermedad inflamatoria intestinal se ha triplicado en los niños españoles

 


La incidencia de la enfermedad inflamatoria intestinal (EII) aumentó en España en casi un 200 por ciento en menores de 18 años entre 1996 y 2009. Estos datos ponen en evidencia el hecho de que los niños y adolescentes sufren cada vez más este tipo de enfermedades.

La enfermedad inflamatoria intestinal es una afección crónica que causa inflamación e hinchazón en el tubo digestivo o la pared intestinal. Cuando el tubo digestivo se inflama o se hincha debido a la EII, se forman lesiones que llegan a sangrar. Esto a su vez puede causar dolor abdominal, diarrea líquida, sangre en la materia fecal, fatiga, disminución del apetito, pérdida de peso, o fiebre. Los dos tipos de EII más comunes son la colitis ulcerosa y la enfermedad de Crohn.

De hecho, la incidencia de la enfermedad inflamatoria intestinal aumentó de 0,97 a 2,8 casos nuevos por cada 100.000 habitantes menores de 18 años desde 1996 a 2009, y la media de edad en el momento del diagnóstico es de 12,3 años. Estos datos han sido extraídos del Spanish Pediatric IBD Retrospective study of Incidence Trends (SPIRIT), realizado en España con una muestra de 2.107 pacientes menores de 18 años con esta enfermedad durante 14 años. 

 

Se trata del primer intento de calcular la incidencia actual de la enfermedad inflamatoria intestinal (EII) en España que, en los últimos 14 años, se ha triplicado prácticamente, con un mayor incremento de la enfermedad de Crohn.

Asimismo, y al tratarse de una enfermedad crónica, la enfermedad de Crohn está asociada a un elevado consumo de recursos sanitarios. Por otro lado, el estudio de las emociones de los pacientes con enfermedad de Crohn, realizado en España entre 1.688 pacientes mayores de edad con Crohn, e impulsado por ACCU España y GETECCU, analiza el impacto emocional del diagnóstico de la enfermedad y la convivencia con ésta. Así, el estudio revela que, en general, los pacientes tienen una percepción muy baja de la calidad de vida, por el gran impacto físico y psicológico que causa la enfermedad.

 

EII

 

La Federación Europea de Crohn y Colitis Ulcerosa (EFCCA) lidera la iniciativa Join the Fight Against IBD, junto con la Organización Europea de Crohn y Colitis (ECCO), con el objetivo de concienciar sobre la enfermedad inflamatoria intestinal (EII) y de continuar mejorando los estándares en el tratamiento y la asistencia de los pacientes a nivel mundial.

Sin embargo, quizás fuera más interesante que liderara iniciativas para prevenir la escalada en la incidencia que presenta esta enfermedad actualmente.

La microbiota intestinal puede influir en la fisiología humana y el riesgo de sufrir enfermedades debido al papel que desempeña en la maduración de las respuestas inmunes apropiándolas para distinguir los antígenos nocivos e inocuos. La colonización del intestino en la vida temprana parece particularmente importante, ya que es el principal estímulo ambiental para la maduración del sistema inmunológico. Este es un proceso dinámico, que depende tanto de factores genéticos como ambientales.

Llegado este punto cabe preguntar, si la primera colonización intestinal procede de los gérmenes que se encuentran en el canal del parto materno y comienza en el momento del mismo, ¿por qué no se estudia y se cuida la composición de la microbiota vaginal previamente? El bacilo de Döderlein, que son Lactobacilos, es el primer germen que comienza a colonizarar el intestino del neonato, siendo fundamentales para la maduración de su intestino. Posteriormente otros gérmenes lo irán colonizando de forma ordenada a partir de la madre si los procesos del cuidado materno se dan de forma natural.

Sin embargo, hoy en día, ¿en cuantas ocasiones esto es así? ¿Qué pasa con aquellos niños nacidos por cesárea o retirados de las madres desde el primer momento y llevados a neonatología?

Actualmente se conoce que la leche materna, además de los principios nutritivos, también es portadora de más de 700 especies de gérmenes que deberán de colonizar el intestino del infante para garantizar su salud. Que pasa con los niños que o no mantienen tiempo suficiente la lactación, o directamente se les ofrece leche maternizada, que es aséptica.

 

 

mama amamanta

 


El uso indiscriminado de antibióticos a la vez que destruyen los gérmenes patógenos, también eliminan cepas beneficiosas que habitan el intestino y que son sensibles a los mismos. Por ello se empobrece el equilibrio en las poblaciones simbióticas intestinales, desestabilizando la necesaria armonía del ecosistema digestivo e, incluso, facilitando que gérmenes patógenos colonicen el intestino y tomen carta de naturaleza terminando por desencader alteraciones inflamatorias crónicas al dañar el equilibrio entre la inmunidad y la flora intestinal.

Es preciso señalar que los antibióticos ya vienen afectando a la microbiota desde al menos dos generaciones anteriores a los infantes que terminan por desarrollar las enfermedades inflamatorias intestinales.

Además de las agresiones referidas, tambien el cloro del agua, los aditivos alimentarios, o la contaminación ambiental, ¿no son razones de peso que justifiquen el indiscriminado estallido de enfermedades que venimos observando? Está muy bien continuar mejorando los estándares en el tratamiento y la asistencia de estos enfermos, ¿pero no sería aún más deseable que la medicina preventiva y social tomara cartas en el asunto conduciendo el actual estado de cosas a su legítimo orden natural?

El problema referido esta alcanzando tal magnitud que ya se están realizando trasplantes de flora intestinal de sujetos sanos, que actuan como donantes, a las   personas enfermas.