Vitamina D y ciencia médica

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Faltan conocimientos científicos sobre la Vitamina D

 

Presumiblemente hay una corriente en la medicina que pretende hacernos creer que todo esta dicho sobre las vitaminas y que la medicina debe de ocuparse de cuestiones más serias.

Nada más lejos de la realidad. La medicina naturista insiste una y otra vez sobre ello.

Un ejemplo claro es la vitamina D.

Los suplementos de vitamina D han demostrado interés en la reducción del riesgo de fracturas no vertebrales y su prevención debido a las caídas.

Sin embargo, los niveles bajos de vitamina D también se hayan asociados con el aumento de la mortalidad, probablemente originados por procesos inflamatorios e inmunes.

En los últimos años la literatura científica sobre esta cuestión viene aumentado dramáticamente, razón por la cual un metanálisis publicado recientemente en el British Medical Journal (1) ha tenido una grata acogida.

En el mismo, los autores analizaron los datos correspondientes a 73 estudios observacionales de cohortes y 22 ensayos aleatorios.

En los estudios de observación de prevención primaria, la media en suero de 25-OH vitamina D (25[OH]D3) fue de 20'7 ng/ml.

 

mayores sanos

 

Comparando con las tasas plasmáticas más altas de vitamina D, las tasas más bajas supusieron una mayor exposición al riesgo de muerte por motivos cardiovasculares (riesgo relativo [RR] 1'35, intervalo de confianza [IC 95 %] 1'13-1'61), a la muerte por cáncer (RR 1'14, IC 1'07 a 1'59), a morir por causas distintas al cáncer o a la enfermedad cardiovascular (RR 1'30, IC 1'07 a 1'59 ) y , en general, de morir por todas las causas (RR 1'35, IC 1'22 a 1'49).

Un análisis adicional llevado a cabo atendiendo a los diferentes umbrales de 25(OH)D3 circulante halló una asociación inversa significativa con la mortalidad global: cada reducción de 10 ng/ml de 25(OH)D3 se hallaba asociada con un aumento del 16 % para la muerte por la combinación de todas las causas.

En los ensayos aleatorizados que evaluaron el beneficio de la administración de suplementos de vitamina D (14 ensayos para la vitamina D3 y 8 para la vitamina D2), los pacientes recibieron dosis muy variables de la vitamina D, que oscilaron entre 10 y 6.000 UI/día.

La suplementación con vitamina D3 parece asociarse con la reducción del riesgo de muerte por todas las causas (RR 0'89, IC: 0'80 a 0'99). Por el contrario, la vitamina D2 parece aumentar el riesgo de mortalidad (RR 1'04, IC 0'97 a 1'11).

Lamentablemente los ensayos publicados son tan heterogeneos, incluyendo las dosis o modos de administración, que este metánalisis no permite elevar conclusiones definitivas.

Así pues, no todo esta dicho sobre las vitaminas. Es necesario que otros trabajos vengan a enriquecer con datos el conocimiento del que disponemos en la actualidad.