Dermatitis atópica y dieta occidental

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Dieta occidental y dermatitis atópica.

 

La incidencia de dermatitis atópica se ha incrementado entre un 200 y un 300 por ciento en las tres últimas décadas.

Es una enfermedad crónica y no contagiosa, que ocasiona picor e inflamación en la piel. Entre sus síntomas se encuentra la piel seca, escamosa y con escozor. Afecta, generalmente, a la parte interna de los codos, detrás de las rodillas, piernas, brazos y la cara, pero también puede cubrir la mayor parte del cuerpo".

Su prevalencia en España oscila entre el 5 y el 7 por ciento en la población adulta, y entre el 10 y el 20 por ciento en la infantil. De todos ellos, el 90 por ciento experimenta esta enfermedad antes de los cinco años, constituyendo la segunda causa más frecuente de visita al dermatólogo. El 80,6 por ciento de los pacientes que la sufren acuden al médico cuando aparece el primer brote.

Se ha comprobado de forma inequívoca que el 40 por ciento de los enfermos presentan un déficit de filagrina, que es una proteína presente en la piel, lo que ocasiona uno de los rasgos más visibles como es la hiperlinealidad palmar que presentan estos enfermos, lo que se traduce en una gran cantidad de líneas en la palma de la mano. Esta característica ayuda a detectar con más facilidad aquellos pacientes con dermatitis atópica.

Esta patología tiende a hacer erupción cuando se expone a factores irritantes, entre los que destacan los disolventes químicos industriales, los detergentes, el humo de tabaco, las pinturas blanqueadoras, las lanas, las comidas acidas o astringentes, los productos del cuidado de la piel que contienen alcohol, y algunos jabones y perfumes. Por otra parte, la enfermedad se torna más severa durante los cambios de temperatura y de estación, momento en el que la aparición de brotes agudos es más común. Por ello, durante el verano la enfermedad mejora, y en otoño y primavera tiende a empeorar.

En las fases más agudas, los pacientes sufren fuertes picores, inflamación y, en casos severos, eccemas y heridas, motivos por los que comienzan a rascarse, iniciando un círculo vicioso. Esto se debe a que la barrera protectora de la piel se pierde y en ese momento las bacterias patógenas, especialmente el "Staphylococcus Aureus", promueven los procesos inflamatorios, los cuales llevan al paciente a volver a rascarse, con lo que se daña y debilita aún más la función de barrera protectora de la piel.

A tenor de todo ello, el sistema inmunitario del paciente empieza a funcionar mal, reaccionando contra todo aquello a lo que le es ajeno, lo que hace muy común que desarrolle otras enfermedades a la larga, especialmente alergias, rinitis o asma.

 

eczema

 

La detección precoz en bebés y un tratamiento correcto permitirá que en el futuro haya menos adultos alérgicos.

Cabe preguntar, ¿qué es lo que tiene que decir al respecto la medicina naturista?

Un estudio realizado en el Reino Unido observa que el aumento del asma y la atopia fue precedido y acompañado por cambios en la dieta, como es la disminución del consumo de vegetales, particularmente de patatas y verduras verdes. Los resultados de este estudio sugieren que una dieta occidentalizada deficiente en antioxidantes aumenta la susceptibilidad a las enfermedades atópicas.

De acuerdo con los resultados de los exámenes de la Encuesta Nacional de Salud 2005-2006 sobre Nutrición (NHANES), la deficiencia de vitamina D se asocia con mayores niveles de sensibilización mediada por IgE en los niños y adolescentes, lo que coincide con un estudio reciente que concluye que la deficiencia de vitamina D se ha relacionado con la severidad de los síntomas asociados con la sensibilización a los alimentos.

Cabe observar que hay menor prevalencia de dermatitis atópica en los bebés amamantados a cuyas madres alérgicas se le restringen los productos lácteos.

Por otra parte, en un estudio en el que fueron seguidos 14 niños, con edades comprendidas entre los 8 y 64 meses, con una historia de eccema resistente durante un período de al menos seis meses, en el que a todos los niños se les administro diariamente un suplemento inmunobiótico conteniendo entre 300 a 500 mg de Lactobacillus rhamnosus estandarizado. Los resultados mostraron una mejoría sustancial en la calidad de vida, en los síntomas dermatológicos y en las puntuaciones de irritación tanto de día como nocturnos. Ninguno de ellos presentó intolerancia o reacciones adversas.

Pero, ¿Por qué la administración de flora intestinal mejora los síntomas de la dermatitis atópica? La más probable es que la dermatitis atópica se deba a que el equilibrio de la flora intestinal este dañado; en consecuencia, esta no conduce adecuadamente la maduración de la inmunidad del infante, que se regula principalmente a partir de los estímulos que los gérmenes "saludables" imprimen sobre las células inmunitarias, que se encuentran en la lámina propia separadas por una fina lámina de células de la luz intestinal.

Lo anterior explicaría también porque la restricción dietética en las madres alérgicas disminuye la prevalencia de la dermatitis en sus hijos. El empleo de antibióticos, tanto de forma prenatal como en la primera infancia, es una importante causa de desequilibrio en la flora intestinal y en la aparición de dermatitis atópica.

Se sabe que la rutina combate eficazmente la dermatitis atópica y el eczema de contacto. Así, un estudio sugiere que la rutina puede ser un eficaz aliado para tratar las enfermedades alérgicas de la piel.

También la curcumina se puede utilizar para el tratamiento de enfermedades inflamatorias y atópica, merced a que suprime la linfopoyetina estromal en el timo. Por otra parte, la cúrcuma también resulta útil para combatir eficazmente el picor.

En definitiva se puede concluir que pese a que las enfermedades alérgicas son un problema de salud importante y que los estudios epidemiológicos sobre enfermedades alérgicas infantiles relacionadas con la dieta son escasos, los estudios cientificos realizados demuestran que, en general, la dieta materna durante el embarazo y la dieta infantil rica en antioxidantes y ácidos grasos omega-3 se consideran las dietas saludables que podrían tener un efecto protector para las enfermedades alérgicas en la infancia.