Autismo

Incompetencia inmunitaria, intolerancias alimentarias, permeabilidad intestinal, disbiosis y neurotoxicidad en los Trastornos del Espectro Autista.

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El autismo es un trastorno del desarrollo que

requiere enfoques terapéuticos especializados.

 

Influenciado por diferentes hipótesis teóricas, los programas terapéuticos suelen estructurarse sobre bases psicodinámicas, biológicas o educativas. En la actualidad, las estrategias educativas se recomiendan en el tratamiento del autismo, sin excluir otros enfoques, cuando son necesarios.

Algunos autores recomiendan enfoques dietéticos y complementarios para abordar el tratamiento integral del autismo, que a menudo despiertan un gran interés en los padres, pero que también son fuente de controversia entre los profesionales. Es por ello que estos deben de procurar estar bien informados acerca de los mismos, ya que los padres se implican activamente en la demanda de tratamientos alternativos.

Una reciente revisión realizada por el Dr. Timothy Buie y colaboradores, publicada en Pediatrics, ha informado que la prevalencia de síntomas gastrointestinales (estreñimiento, diarrea, distensión abdominal, eructos, dolor abdominal, reflujo, vómitos y flatulencia) en niños con trastornos de espectro autista (ASD) que varían ampliamente entre el 9 y el 91%, basándose en 11 estudios realizados, con un promedio del 44%. Por otra parte, es interesante señalar que la Drª. Patrizia D'Eufemia y sus colaboradores también han encontrado que el 43% (9 de 21) de los niños con TEA presentaba alteraciones de la permeabilidad intestinal (intestino permeable) en comparación con 0% de los controles (0 sobre 40). Una de las razones clásicas es atribuir la inflamación intestinal a la enfermedad celiaca. Sin duda, un porcentaje a tener en cuenta del total de niños con trastorno generalizado del desarrollo presentan esta enfermedad, pero no son más allá del 10% de total. Pero, ¿cual es la causa de los problemas digestivos del resto? 

Se ha sugerido que algunos péptidos procedentes de los alimentos podrían desencadenar efectos tóxicos a nivel del sistema nervioso central mediante la interacción con los neurotransmisores. Otro mecanismo de daño en el tracto gastrointestinal con repercusiones sistémicas podría encontrar su origen en las intolerancias alimentarias, fruto de la interacción entre proteínas nativas procedentes de los alimentos con inmunoglobulinas IgG. Estas reacciones ocasionarían estados inflamatorios con respuestas sistémicas debido a la liberación de mediadores inmunohistoquímicos, que principalmente afectarian a la barrera intestinal al originar una inflamación local en la pared, dañando la función de permeabilidad de la mucosa intestinal y alterando el equilibrio inmunitario de la lámina propia. La disbiosis o disbacteriosis, que afecta con tanta virulencia a los TEA, se explica facilmente a partir de esta alteración.

Algunos autores han sugerido, y de hecho se ha informado, respecto de un empeoramiento de los síntomas neurológicos en pacientes autistas después del consumo de leche y trigo. Así, se ha comprobado la eficacia de una dieta libre de leche de vaca (u otros alimentos que dieron resultados positivos después de una prueba de la piel, reacciones que son ocasionadas por IgE) en niños afectados por TEA. También se han buscado señales inmunológicas de alergia alimentaria en pacientes autistas con dietas de libre elección, observándose una notable mejoría en los síntomas conductuales de estos niños tras un período de 8 semanas con una dieta de eliminación. Por otra parte, se han demostrado niveles elevados de anticuerpos IgA específicos para caseína, lactoalbúmina y beta-lactoglobulina e IgG e IgM para la caseína en niños con TEA y significativamente mayores que en los grupos controles sanos.

Tambien se ha señalado una disminución de las inmunoglobulinas séricas IgG e IgM, asi como la existencia de una correlación entre los niveles de inmunoglobulinas y la gravedad del comportamiento en los trastornos del espectro autista. Además, se ha observado un cambio sutil de las inmunoglobulinas séricas que fundamentamente consiste en un nivel normal-bajo de IgA y en la activación de las células B, expresada por un aumento de las células positivas para CD23, y que puede caracterizar a los niños con autismo regresivo de 3-6 años de edad.

El que los niños con trastorno del espectro autista tengan menores niveles séricos de IgA, es importante porque la IgA es la inmunoglobulina que desempeña un papel fundamental en el tracto gastrointestinal al contribuir al desarrollo de la tolerancia oral. Por ejemplo, ML Santaella y colaboradores informaron sobre una alta incidencia de alergias (71%) en los enfermos con deficiencia de IgA, así como que en todos ellos hallaron sensibilidad a los alimentos. En consecuencia cabe inferir que un defecto inicial en la inmunidad es la causa de la intolerancia alimentaria y la disbiosis intestinal.

Dadas las anomalías en la inmunidad descritas de los niños con Trastornos del espectro autista no es de extrañar que los niños con TEA presenten tasas más altas de infecciones respecto de las esperadas para su edad y grupo social.

Ya, en 1943, el Dr. Leo Kanner, quien dio lugar al diagnóstico del "autismo infantil precoz", documento síntomas de altas tasas de infecciones: “amígdalas grandes y adenoides... guardando cama a menudo debido a los resfriados, bronquitis, infección por estreptococos ... resfriados repetidos y otitis media ". Desde entonces, los investigadores han establecido que los niños autistas tienen mayores tasas de otitis media que involucran rondas repetidas de antibióticos, padecen alergias, alergias a los alimentos de tipo retardado, visitas pediátricas y visitas al hospital.

 

nio enfermo

 

El Dr. Harumi Jyonouchi y colaboradores señalaron que "entre los pacientes con TEA evaluados en su clínica (Alergia Pediátrica / Inmunología Clínica), distinguieron un subconjunto de niños que puede ser diferenciados clínicamente de otros niños con TEA, debido a infecciones frecuentes (por lo general virales), que se acompañan por un empeoramiento de los síntomas conductuales, seguido por la pérdida o disminución de las habilidades adquiridas". También se menciona que los padres de niños con TEA comunicaron frecuentes infecciones virales, faringitis, otitis media recurrente y sinusitis crónica.

 

 

 

¿Cómo se ha llegado a generar una epidemia de autismo?

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¿El autismo es una enfermedad epidémica?

 

El autismo (TEA), el déficit de atención con hiperactividad (TDAH), el retraso mental, la dislexia y los otros trastornos del desarrollo cerebral (TDC), de base biológica, afectan ya a entre 400.000 y 600.000 niños, de los 4 millones de nacidos vivos cada año, en los Estados Unidos. 

Los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) ha comunicado que los trastornos del espectro autista (ASD) llegan a afectar al 1,13% (1 de 88) de los niños estadounidenses y el TDAH hasta al 14% de los mismos. 

En España también estamos observando el incremento de estas enfermedades, que con rapidez están adquiriendo un carácter epidémico, y van alcanzando con rapidez tasas similares a las descritas para EE.UU. Así, ya en la actualidad, 1 de cada 150 niños en edad escolar representa un caso de autismo.

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